Novelista, dramaturgo, cronista y político español. En Madrid transcurrió su vida, con estancias dilatadas en Santander y no pocos viajes por España y Europa. Su trayectoria exterior e íntima lo llevó —en completa armonía— al periodismo, a concebir el proyecto de los Episodios Nacionales, a reconstruir la sociedad de su tiempo en la amplitud de sus novelas, a entrar de lleno en la actividad teatral, y aún a comprometerse en la política activa. Siempre se sintió como un testigo; pero también como un intelectual y como un ideólogo que cree en el poder pedagógico-social de la literatura. «Ars, Natura, Veritas» fue su lema; es decir, realismo artístico como programa global. Murió rodeado del calor popular.
Académico de la Real Academia Española desde 1897 fue un hombre de gran cultura; un lector ávido de los clásicos y de la literatura europea de su época; un amante de las artes… pero, sobre todo, un hombre de su tiempo en cuya problemática se involucró sin tapujos; directamente, o a través de la literatura. Escribió teatro antes que novela y nunca olvidó la cuestión teatral en sus artículos críticos. En 1892 subió a los escenarios la versión teatral de su novela Realidad. Tras el éxito de ese primer estreno, repite al año siguiente; y al otro… En adelante, sin olvidar la novela nunca abandonará el teatro. Un drama, Santa Juana de Castilla (1918), cerrará su andadura de creador.
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