Murillo, Miguel

Badajoz, 1.953
Tras estudiar la carrera de Magisterio en su ciudad natal, ejerce como maestro en Alconchel (Badajoz). Más tarde sería destinado a Tenerife y allí colaboraría con los grupos canarios de teatro «Afur» y «Tibicena», entre otros. Por esta época escribe sus primeras obras; éstas tardarían aún algún tiempo en verse representadas. De Canarias regresa nuevamente a Badajoz, ciudad en la que sigue residiendo. En la actualidad dirige el Consorcio del Teatro López de Ayala, de Badajoz.
Su actividad dramática se remonta a los primeros años de la década de los setenta, en los que toma contacto con los grupos de teatro independiente que comienzan entonces a surgir en Extremadura y colabora con el «Pequeño Teatro» del recién creado Centro Dramático de Badajoz; sería con la Compañía «Torres Naharro» con la que, más tarde, representa buena parte de su producción.
El mundo de la marginación y del desarraigo será uno de los temas fundamentales de sus dos obras siguientes: Si viniera de la Niebla y Sudaca, esta última subtitulada No hace falta que llores por mí, Argentina. En ella apenas hay sitio para el diálogo y, así, el angustiado monólogo de Rolando, maestro de escuela argentino exiliado en nuestro país tras el golpe militar, llena prácticamente toda la obra.
Entre su producción más reciente hay que destacar la Trilogía de Sarajevo y Armengol, pieza que ha merecido en el año 2002 el prestigioso premio Lope de Vega.

 

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